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En la unidad anterior dijimos que la Filosofía era un tipo de conocimiento crítico porque cuestiona el sentido común, todo aquello que consideramos obvio.  Para que las cosas dejen de ser obvias es necesario que problematicemos la realidad. Muchas veces preferimos habituarnos a la ignorancia que intentar cuestionar. Por eso mismo una de las tareas de la filosofía es plantear problemas. Pero la Filosofía no sólo hace preguntas sino que intenta responder las preguntas que hace. Pero, ¿Cómo responde la filosofía sus preguntas?

Para responder las preguntas que se hace la filosofía tenemos que comenzar a pensar por nosotros mimos.

¿Algo es verdadero porque lo pensamos? Ello no significa que no haya verdades, que todo sea relativo y que todo valga, sino al contrario, que hay que ser muy exigente en materia de verdades. No alcanza por lo tanto, que yo piense algo, inclusive con mucha convicción, para que esto sea verdadero.

¿Pensar significa cambiar de perspectiva? Pensar por sí mismo, no significa forzosamente cambiar nuestro punto de vista, es decir por ejemplo: para un creyente volverse ateo. Es posiblemente, profundizar en lo que uno piensa y descubrir entonces que no había reflexionado hasta ese momento, porque no tenía razón en pensarlo. Hay que tener un fundamento racional, argumentado de su pensamiento. Dudar de una opinión no significa obligatoriamente decir que es falsa, sino que significa decir que no es forzosamente verdadera, que debe ser examinada.

Para tener el barniz de filosofía que nos habla Russell no alcanza con tener opiniones sobre los temas relevantes, sino que tenemos que poder  sostener nuestras posturas con argumentos.

¿Qué es argumentar?

Lo que podemos decir en una primera instancia que la argumentación es la acción de dar argumentos. Pero ¿qué es un argumento? En un sentido amplio, un argumento es una afirmación asentada en una razón o motivo. Es decir, dar un argumento es justificar, fundamentar, por qué sostenemos lo que sostenemos, apoyar nuestras opiniones en razones. Es necesario distinguir aquí entre argumento y razonamiento. Entendemos que un argumento es un razonamiento pero en una contexto determinado. Esto es, el razonamiento hace abstracción del contenido, de lo que se dice, y atiende simplemente a la estructura  de ese contenido y quien se encarga de analizarlos es la lógica.  (Irving M. Copi Introducción a la lógica)

No hay que confundir las causas o motivos de una acción con razones que podrían justificarla: sólo éstas son susceptibles de crítica interpersonal. Cuando Harry le pregunta a su padre por qué fuma, éste le contesta que porque le gusta. ¿Es ésta una buena razón? ¿Es una razón? Harry se siente molesto porque ve que su padre no quiere dar buenas razones a su conducta, razones que, a su vez, Harry pudiera discutir racionalmente <Le pregunté porqué fumaba y me dijo que porque le gustaba. Pero el hecho  de que le guste sólo es la causa de que fume, y yo no quería conocer la causa; yo quería que me diera una buena razón para fumar. Debería haber tratado de probarme que el fumar es bueno. Seguro que si lo hubiera intentado, yo podría haberle probado que no lo es>

Cuando argumentamos, proferimos un conjunto de expresiones lingüísticas conectadas de tal modo que de ellas se sigue otra expresión. Un argumento es, pues, un conjunto de oraciones utilizadas en un proceso de comunicación, llamadas premisas, que justifican o apoyan otra, llamada conclusión, que se deduce de algún modo de aquellas. (Tomás Miranda. El juego de la Argumentación)

Algunas personas piensan que argumentar es, simplemente, exponer sus prejuicios bajo una nueva forma. Por ello, muchas personas también piensan que los argumentos son desagradables e inútiles. Una definición de «argumento» tomada de un diccionario es «disputa». En este sentido, a veces decimos que dos personas «tienen un argumento»: una discusión verbal. Esto es algo muy común. Pero no representa lo que realmente son los argumentos.

«Dar un argumento» significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una conclusión. Aquí, un argumento no es simplemente la afirmación de ciertas opiniones, ni se trata simplemente de una disputa. Los argumentos son intentos de apoyar ciertas opiniones con razones. En este sentido, los argumentos no son inútiles, son, en efecto, esenciales. (Westón. Las claves de la argumentación)

 

 

COMPOSICIÓN DE UN ARGUMENTO.

 

Distinga entre premisas y conclusión. La “conclusión” es la afirmación a favor de la cual usted está dando razones; las afirmaciones mediante las cuales usted ofrece sus razones son llamadas “premisas”. Los argumentos se pueden utilizar como un medio de indagación, y se puede comenzar tan sólo como la conclusión que quiere defender, expóngala con claridad, explícitamente, y pregúntese a sí mismo qué razones tiene para extraer esa conclusión. El primer paso al construir un argumento es preguntarse ¿Qué estoy tratando de probar? ¿Cuál es mi conclusión?

 

TESIS: es la idea o concepto que un autor pretende demostrar.  Si existe un argumento la tesis suele ocupar el lugar de la conclusión de ese razonamiento. Procure enunciarla de modo breve.

 

Presente sus ideas en un orden natural, ponga primero la conclusión seguida de sus propias razones, o exponga primero sus premisas y extraiga la conclusión final. En cualquier caso exprese sus ideas en un orden tal que su línea de pensamiento se muestre de la forma más natural a sus lectores.

Parta de premisas fiables, si usted no está seguro acerca de la fiabilidad de una premisa, puede que tenga que realizar una investigación, y/o dar algún argumento corto a favor de la premisa misma. Si no puede argüir adecuadamente a favor de su(s) premisa(s), entonces, tiene que darse completamente por vencido y comenzar de otra manera.

Use un lenguaje concreto, específico, definitivo, escriba concretamente, evite los términos generales, vagos y abstractos. Evite un lenguaje emotivo, no haga que su argumento parezca bueno caricaturizando a su oponente. Generalmente las personas defienden una posición con razones serias y sinceras. Trate de entender sus opiniones aun cuando piense que están totalmente equivocadas, y si usted no puede imaginar cómo podría alguien sostener el punto de vista que usted está atacando, es porque todavía no lo ha entendido bien. Evite el lenguaje cuya única función sea la de influir en las emociones de su lector u oyente, ya sea a favor o en contra de las opiniones que está discutiendo. El lenguaje emotivo predica sólo para el converso, pero una presentación cuidadosa de los hechos puede, por sí misma, convencer a una persona.

Use términos consistentes. Use un solo conjunto de términos para cada idea: los términos consistentes son especialmente importantes cuando su propio argumento depende de las conexiones entre las premisas. Es importante que use un único significado para cada término. La tentación opuesta es usar una sola palabra en más de un sentido: ésta es la falacia clásica de la “ambigüedad”. Una buena manera de evitar la ambigüedad es definir cuidadosamente cualquier término clave que usted introduzca: luego, tenga cuidado de utilizarlo sólo como usted lo ha definido. También puede necesitar definir términos especiales o palabras técnicas.

FALACIAS NO FORMALES

En este apartado nos ocuparemos de un tipo de razonamiento específico al que denominamos “falacias no formales” ¿Cuál es su interés en el marco de este curso?

¿Cuál es el problema que nos plantean las falacias? Que son a la vez razonamientos convincentes, pero incorrectos. Es decir, que pueden persuadirnos de aceptar una idea, adoptar un valor o actuar de una determinada manera, pero sobre bases insuficientes o incorrectas. Esto vale tanto para la vida cotidiana (por ejemplo, en una discusión familiar acerca de una compra importante), como para la vida institucional (una decisión relevante en el trabajo, la solución de un conflicto en la escuela, la toma de una decisión en un club o un equipo deportivo; la sentencia de un juez) y también para la vida política: la democracia como sistema político supone el diálogo y el intercambio de argumentos como instrumento de toma de decisiones. (Manual de Filosofía. Gob Bs As 2000)

La palabra, “falacia” es en sí misma un poco vaga. Un uso perfectamente correcto de la palabra es el que se le da para designar cualquier idea equivocada o creencia falsa, como la “falacia” de creer que todos los hombres son honestos. Pero los lógicos usan el término en el sentido más estrecho y más técnico de error en el razonamiento o la argumentación. Una falacia es, entonces, en el sentido en que nosotros usaremos el término, un tipo de razonamiento incorrecto. Puesto que es un tipo de razonamiento incorrecto podemos decir de dos razonamientos diferentes que contienen la misma falacia. Muchos argumentos son tan obviamente incorrectos que no engañan a nadie. En el estudio de la lógica, se acostumbra reservar el nombre de “falacia” a aquellos razonamientos que, aunque incorrectos son psicológicamente persuasivos. Por tanto, definimos falacia como una forma de razonamiento que parece correcto, pero resulta no serlo cuando se lo analiza cuidadosamente. El estudio de estos razonamientos es provechoso, pues la familiaridad con ellos y su comprensión impedirá que seamos engañados por ellos. Estar prevenidos es estar armados de antemano. (Irving M. Copi Introducción a la lógica)

En este contexto una falacia es entendida como un obstáculo o entorpecimiento en el proceso de discusión crítica. Son violaciones de las reglas de la discusión crítica.

Las Falacias se dividen en dos grupos: las formales; que presentan similitudes sutiles con esquema de inferencia válidos; las no formales; que presentan errores en los que podemos caer por inadvertencia o por falta de atención al tema, la ambigüedad del lenguaje que estemos utilizando. Son estas las que desarrollaremos a continuación.

 

Apelación a la ignorancia: se comete esta falacia cuando se sostiene que una proposición es verdadera argumentado solamente que no se ha demostrado que sea falsa, o bien que es falsa porque no se ha probado lo contrario. La incapacidad de probar la verdad o falsedad de una proposición carece de conexidad lógica con la afirmación de su falsedad o su verdad, según el caso

Ejemplo 1: Tenemos que afectar que hay fenómenos telepáticos porque hasta ahora nadie ha podido demostrar que no existen.

Ejemplo 2: Debe haber fantasmas porque nadie ha podido demostrar nunca que no los hay

 

Causa Falsa: consiste en unir dos circunstancias que a veces se dan de forma inmediatamente sucesiva una de la otra, mediante vínculos causales no comprobados. El error es tomar como causa de un efecto algo que no es su causa real. No es difícil ver que el mero hecho de la coincidencia o la sucesión temporal no basta para establecer una conexión causal entre dos eventos.

Ejemplo 1: Ana tuvo un día terrible: discutió con su novio, se golpeó la cabeza, la reprendió su jefe. Todo esto se debe a que es de Acuario y el horóscopo pronosticó conflictos para ese signo.

Ejemplo 2: Una ejemplificación burda pero clara, sería si se afirmara que el sol sale porque el canto del gallo.

Falacia de Composición: consiste en atribuir las características propias de un elemento a un todo al que el mismo se integra.

Ejemplo 1: EL Ruso Pérez es excelente jugador de fútbol, por eso seguramente el equipo que él integre tendrá una actuación espectacular.

Ejemplo 2: Habría un argumento falaz, si se dijera que, como todas las partes de una máquina son livianas, la máquina es liviana. En donde fácilmente la maquina puede ser pesada, debido a estar compuesta por un gran número de piezas ¨livianas¨.

Falacia de División: por el contrario de la falacia de composición, consiste en que al argumentar se atribuyen las características propias de un todo a cualquiera de sus elementos.

Ejemplo 1: Aquel coro se escuchó maravilloso, con seguridad Ana que lo integra debe tener una voz sobresaliente.

Ejemplo 2: Considerar que porque un edificio es alto, cada uno de sus pisos son altos.

Apelación a la fuerza: se comete cuando se apela a la fuerza o a la amenaza de fuerza para provocar una aceptación de una conclusión. Usualmente se recurre a ella cuando fracasan las pruebas o argumentos racionales.

Ejemplo 1: Señor director mi hijo no hizo nada ¿acaso mi empresa  no invierte miles de pesos en donaciones a esta institución?

Ejemplo 2: El intendente de un departamento usa esta falacia cuando recuerda a un diputado que él (el intendente) cuenta con tantos miles de votantes en el departamento del diputado. Lógicamente, estas consideraciones no tienen nada que ver con los méritos de la legislación cuya aprobación trata de lograr, pero, desafor­tunadamente, pueden ser muy persuasivas.

Ataque al Hombre: lo encontramos en dos variantes:

a) Ofensivo; consiste en señalar los aspectos negativos de una persona que propone un argumento en lugar a atacar a la afirmación o argumento mismo.

Ejemplo: No tenemos que aceptar la ética de Kant puesto que fue un solterón amargado y aburrido enfermizamente metódico

b) Circunstancial: consiste en señalar a quien propone una afirmación o argumento, que la conclusión de éste es falsa por la circunstancia especial en la que se halla dicha persona.

Ejemplo: Todo lo que la señora Pérez pueda decir sobre la nueva ley impositiva debe ser ignorado ya que al ser rica se opondrá a la fijación de impuestos adicionales.

 

Apelación a la piedad: consiste en buscar la compasión de alguien para que acepte como verdadera una conclusión determinada.

Ejemplo: un abogado defensor para probar la inocencia de su cliente, en lugar de dar pruebas fehacientes, alude a que es padre de familia, trabajador y que sus hijos quedaran desprotegidos si se los condena.

Apelación a la autoridad: es la falacia que se comete cuando se apela al respeto a la autoridad de una per­sona o institución para persuadir a alguien o ganar asentimiento a una conclu­sión. Este argumento no siempre es estrictamente falaz, pues la referencia a una reconocida autoridad en el campo especial de su competencia puede dar mayor peso a una opinión. Es muy común esta falacia, en las publicidades, donde a través de famosos, se trata que adquieran productos, porque estos los eligen

Ejemplo: Raúl Pérez es un excelente y reconocido neurocirujano y es comunista  hace años; por lo que se sigue que el comunismo es a mejor opción en el momento actual.

Apelación al pueblo: es la falacia que se comete cuando se intenta ganar el asentimiento popular para lograr una conclusión que no está sustentada en pruebas, despertando las pasio­nes y el entusiasmo de la multitud. Consiste en hacer referencia a lo que hace todo el mundo o la mayoría del pueblo para llevar a otro a aceptar como verdadera su conclusión. Es un recurso favorito del propagandista, del demagogo y del anunciador publicitario. Se apela a la afectividad de la mayoría de la gente, a cuestiones socialmente aceptadas y queridas para lograr que se acepte la verdad de una conclusión

Ejemplo: Hay que usar  Adidas porque las usan todos los jóvenes.